
Cantos racistas, repudio e investigación: ¿qué pasó en el España-Egipto? | CNN
En el partido amistoso disputado entre las selecciones de España y Egipto el 31 de marzo de 2026 en el RCDE Stadium, se registraron varios incidentes vinculados a expresiones de carácter islamófobo en las gradas. Según informó RTVE, durante el encuentro un sector del público coreó “musulmán el que no bote”, mientras que, antes del inicio, también se produjeron silbidos contra el himno nacional egipcio. La noticia sitúa el origen de estos cánticos en una zona concreta del estadio habitualmente ocupada por un sector organizado de la afición local.
Tras estos hechos, la Real Federación Española de Fútbol activó el protocolo antirracismo previsto para este tipo de situaciones. De acuerdo con la información publicada, se avisó al árbitro y se emitieron mensajes por megafonía y en los videomarcadores del estadio para solicitar el cese de los cánticos. Posteriormente, lo sucedido quedó reflejado en el acta arbitral, hecho que dio lugar a la apertura de un expediente disciplinario por parte de la FIFA contra la RFEF. Además, el caso comenzó a ser investigado por los Mossos d’Esquadra y por la Fiscalía contra los Delitos de Odio y Discriminación.
Históricamente, los estadios de fútbol han sido un espacio de expresión colectiva, donde la emoción de los partidos se transforma en cánticos, gritos de alegría e incluso burlas y provocaciones hacia jugadores, equipos o árbitros. Para muchos esta libertad de expresión es parte esencial de la cultura del fútbol.
Sin embargo, se debe tener en cuenta que la libertad de expresión no es un derecho absoluto, sino que existen limitaciones como la dignidad de una persona o las discriminaciones por nacionalidad, religión o identidad. De esta manera, cuando un cántico tan despectivo y repugnante se utiliza en un partido internacional, no solo afecta a aquellos que se encuentran en el campo, sino que se proyecta una imagen negativa y bochornosa de España y nuestra sociedad.
Los cánticos islamófobos en el partido Egipto-España evidencian los límites prácticos de la libertad de expresión. Desde el liberalismo clásico, podrían considerarse una manifestación amparada por el “mercado de ideas”, donde incluso discursos ofensivos deben tolerarse. Sin embargo, desde una perspectiva progresista y multicultural, estos actos constituyen un discurso de odio que vulnera la dignidad de minorías y fundamenta la necesidad de establecer límites. En este sentido, lo ocurrido difícilmente puede entenderse como ejercicio legítimo de libertad de expresión, sino como una forma de violencia simbólica. El caso refleja cómo los contextos culturales condicionan la línea entre libertad y protección frente al daño colectivo.
En base a lo analizado anteriormente, podemos concluir como sentencia que la apertura de un procedimiento por parte de la FIFA contra la Real Federación Española de Fútbol, y las demás medidas tomadas por otros organismos tras los cánticos anti musulmanes en el partido entre la selección española y la selección de Egipto, no es un trámite puntual, sino una respuesta necesaria ante un comportamiento inaceptable.
Estos hechos demuestran que todavía existen actitudes discriminatorias en el fútbol, algo que va en contra de los valores de respeto e igualdad. Las reacciones de jugadores como Lamine Yamal y de las instituciones muestran que este tipo de conductas no deben permitirse.
Además, este tipo de comportamientos no solo afecta al ámbito deportivo, sino que también supone una vulneración de derechos humanos fundamentales, como la dignidad de las personas, el principio de igualdad y la libertad religiosa. El deporte, como espacio de convivencia social, debe alinearse con estos principios y promover el respeto hacia todas las culturas y creencias.
Por ello, no basta con sancionar lo ocurrido, es importante implementar medidas y trabajar en la educación y en la prevención dentro de los estadios. La responsabilidad no es solo de los aficionados que hicieron los cánticos, sino también de las organizaciones que deben garantizar un ambiente seguro y respetuoso. Solo así se podrá evitar que situaciones como esta se repitan.