NOTICIA 1.
INTELIGENCIA ARTIFICIAL: ¿LA CENSURA INVISIBLE DE CHINA?
La Inteligencia Artificial y los videojuegos como aliados del régimen chino.
Tras el convulso lanzamiento de la IA china de DeepSeek, en el que ciertos temas políticos se eluden deliberadamente, ciertos usuarios de las plataformas chinas Weibo y WeChat han reportado que existen programas automatizados que identifican y excluyen palabras claves o elementos multimedia críticos con el gobierno.
Para poder sortear la censura y evitar que los memes, vídeos o audios sean analizados por las herramientas de IA, los internautas han optado por el uso de lenguaje metafórico, mensajes e imágenes indirectas y códigos para publicar opiniones políticas sin ser detectados.
Este sistema opera dentro del llamado Gran Cortafuegos de China, la herramienta de vigilancia en la red del gobierno nacional y que permite bloquear influencia extranjera. Esta infraestructura tecnológica fusiona tecnología avanzada y la supervisión humana, pero gracias a la IA, el control informativo se ha disparado.
Las autoridades chinas expresan la necesidad de estas medidas para conservar la estabilidad social del país y luchar contra la desinformación que circula por redes.

Asimismo, el desarrollo de nuevos controles en el sector tecnológico tiene un efecto directo dentro de las grandes compañías nacionales e internacionales. El discurso político siempre está presente, y el sector de los videojuegos también ha tenido que modificar elementos y las versiones originales de sus productos para adecuarse a la normativa de China.
Las referencias políticas, los símbolos sensibles o los contenidos vulnerables tienen que ser expresamente evitados si se desea acceder al mercado chino, y la limitación del tiempo de juego a menores y los sistemas de verificación de identidad plantean líneas de debate acerca de la privacidad y el control de la sociedad.
Estas regulaciones son meditaciones y esfuerzos conjuntos por parte del aparato nacional para proteger los valores del país y evitar la propagación de contenidos polémicos entre las diferentes ramas de la sociedad. Por ello, defienden que los videojuegos sean compatibles, asimismo, con los principios culturales y políticos.
No obstante, esta actitud tiene su consecuencia más inmediata en el sector económico, puesto que redirecciona el plan de acción de algunas empresas y deciden no lanzar sus productos dentro del mercado chino frente a los desafíos de adaptación. Provocando, a su vez, recortes en la diversidad de contenidos.
Así, se evidencia cómo productos que en un principio parecen no ser objeto de connotaciones políticas, pueden servir como instrumento de propagación de la narrativa nacional.

A la izquierda, la interfaz de juego original.
A la derecha, la versión producida para China. 4
NOTICIA 2.
¿FIN DEL COMERCIO MUNDIAL? ATAQUES EN ORMUZ.
Tregua Frágil Y Alivio Temporal En Los Mercados Energéticos.

Un buque en el estrecho de Ormuz, cerca de Irán, el sábado.
ASGHAR BESHARATI (AP)
El actual conflicto en Oriente Próximo y la inestabilidad en el estrecho de Ormuz han vuelto a situar la geopolítica en el centro de la economía global, tras varios días en los que la tensión militar entre Estados Unidos, Israel e Irán provocó fuertes desequilibrios en los mercados energéticos, las bolsas internacionales y las expectativas de crecimiento.
La reapertura parcial del estrecho de Ormuz y la prórroga de una tregua entre los actores implicados han introducido cierto alivio en el escenario internacional. Sin embargo, ese respiro sigue siendo insuficiente para eliminar la incertidumbre que domina los mercados.
Durante el punto más crítico de la crisis, varios ataques a buques comerciales en el estrecho —por donde transita alrededor del 20 % del petróleo mundial— elevaron el temor a un posible bloqueo de una de las principales rutas del comercio energético global. Este riesgo tuvo un impacto inmediato en los mercados.
El precio del crudo llegó a aproximarse a los 100 dólares por barril, generando nuevas presiones inflacionistas en un contexto ya sensible para las principales economías avanzadas. El encarecimiento de la energía se trasladó rápidamente al transporte, la industria y las expectativas de inflación, reactivando las alertas de los bancos centrales sobre la persistencia de las tensiones de precios. y=f(x)=Pcrudo(t)y=f(x)=Pcrudo (t)

El presidente de EE UU, Donald Trump.
DANIEL HEUER / POOL (EFE)
La posterior decisión de Irán de permitir un tránsito limitado de buques, junto con los intentos diplomáticos de contención entre Washington, Tel Aviv y Teherán, ha provocado una moderación parcial del precio del petróleo. Este alivio ha sido interpretado como un respiro temporal para los mercados internacionales, especialmente en Europa, muy dependiente de las importaciones energéticas.
No obstante, la reapertura sigue siendo parcial y está sujeta a controles estrictos, además de depender directamente de la evolución del conflicto y de la presión militar y diplomática en la región.
Simultáneamente, los mercados financieros han mostrado una volatilidad elevada. Tras las caídas iniciales, los índices europeos y estadounidenses han registrado recuperaciones parciales, aunque sin una tendencia estable ni consolidada.
Los inversores se mueven entre la aversión al riesgo y un optimismo condicionado por las noticias procedentes del estrecho de Ormuz. Esta dinámica refleja la fragilidad del contexto actual, en el que cualquier incidente puede revertir rápidamente la estabilidad lograda.
Más allá de las bolsas, el impacto se ha extendido a las cadenas de suministro globales. El transporte marítimo, especialmente el vinculado a hidrocarburos, se ha visto afectado por retrasos, desvíos de rutas y un aumento de los costes de seguros.
Este escenario ha generado nuevas tensiones en el comercio internacional y ha reabierto el debate sobre la vulnerabilidad de las rutas energéticas globales.
Europa, altamente dependiente de estas rutas, ha encendido las alertas sobre posibles tensiones de abastecimiento si la situación se prolonga. En respuesta, las principales potencias han reforzado su presencia naval en la zona para proteger el tráfico comercial.
Además, la Unión Europea ha intensificado contactos con productores alternativos para diversificar el suministro energético y reducir su dependencia del Golfo Pérsico.
En el plano político y militar, la situación sigue siendo muy inestable. Estados Unidos mantiene un dispositivo naval activo en la región y continúa realizando inspecciones a embarcaciones sospechosas.
Israel, por su parte, insiste en su derecho a responder ante cualquier amenaza directa, lo que mantiene abierto el riesgo de una reactivación del conflicto.
Irán, aunque ha permitido la reapertura parcial del estrecho de Ormuz, condiciona su continuidad a la evolución de las sanciones y a la presión internacional. Esto convierte la estabilidad actual en un equilibrio extremadamente frágil.
En conjunto, el escenario combina señales de distensión con riesgos estructurales profundos. La leve recuperación del petróleo y de los mercados ofrece un alivio puntual, pero no altera la dependencia global de una ruta marítima crítica.
Mientras no se alcance un acuerdo sólido y duradero, la economía mundial seguirá expuesta a episodios de volatilidad que afectan simultáneamente a la energía, la inflación, el comercio y la confianza de los inversores.
De cara a las próximas semanas, la evolución dependerá de si la tregua se consolida o si el conflicto vuelve a intensificarse, con efectos directos sobre el suministro energético global y la estabilidad económica internacional.