Entre el miedo que nos une y la culpa que nos divide: las piezas que faltan en el relato global.
Tras pasar una semana sumergidos en las noticias de diversos medios, analizando cada titular y cada palabra sobre la escalada bélica entre EE. UU., Israel e Irán, hemos llegado a la conclusión de que, a veces, el periodismo olvida que detrás de los misiles hay personas.
Analizando hemos podido concluir que da igual el idioma, todos los medios funcionan igual: bombardeándonos con mapas de ataques, presupuestos militares de cifras inimaginables y diversas operativas técnicas que ni entendemos. Así, solo consiguen que todos miremos hacia el miedo, unificándonos bajo una sensación de peligro constante que nos lleva a aceptar la guerra como algo inevitable, cotidiano, «normal».
Por otro lado, hemos visto como los medios a su vez, actúan esparciendo culpas a unos u a otros, en lugar de buscar soluciones o fomentar el diálogo, se limitan a señalar con el dedo al culpable de la situación. Esta búsqueda constante de culpas únicamente consigue dividirnos como sociedad, desviando el foco y fomentando la crispación política entre nosotros.
Pero, sin duda, lo que más nos asombra y duele a partes iguales, es el vacío mediático al factor humano. El 100% de las noticias de nuestro estudio nos hablan de misiles, pero tan solo un pequeño porcentaje nos habla de los verdaderos afectados de esta guerra: las familias, los niños, las personas… Es como si hubiésemos olvidado lo que una guerra realmente supone, como si las víctimas ya no fuesen personas y solo una simple cifra que se añade al montón acumulado. Hemos aprendido que la seguridad se vende mejor que la paz y que, en el conflicto al final del día las personas son solo sus figurantes.
Para finalizar, realizar este trabajo nos ha servido para aprender a leer entre líneas, ya que, más que ver lo que la noticia está contando, hemos de fijarnos en lo que nos está ocultando. Así, también creemos que es vital informarse a través de distintos medios y no de uno solo, pues lo que uno calla, el otro cuenta, y lo que el otro dice, el uno lo desmiente, pues, al final del día, solo somos simples usuarios tratando de entender la complejidad del mundo en el que vivimos. Debemos de ser conscientes cuando la información se vuelve demasiado técnica y fría, de no olvidar lo único que realmente importa: cada cifra es una vida.
