El presente artículo se analiza el tratamiento informativo del conflicto entre Estados Unidos/Israel e Irán en un contexto internacional de creciente tensión. Mediante el estudio de los medios nacionales e internacionales mencionados, se puede examinar cómo se construye el relato mediático de la guerra, exaltando de forma principal los encuadres o frames utilizados para presentar los hechos, en vez de narrar el enfrentamiento de forma neutral, justa y equitativa. De este modo, se busca comprender no solo aquello qué se cuenta sobre el conflicto, sino también cómo se cuenta y qué implicaciones tiene esto en la opinión pública de la crisis. En el estudio se han analizado 76 noticias, repartidas de forma equitativa entre 38 noticias redactadas por medios de comunicación nacionales y 38 noticias redactadas por medios internacionales, como se muestra en la siguiente figura.

Tras realizar el presente estudio se ha visto analizado como la cobertura mediática del conflicto, desde el día 13 de marzo del 2026 al día 20 de marzo del 2026, está fuertemente condicionada por un enfoque principalmente basado en el conflicto armado, la seguridad civil y la atribución de responsabilidades. Aplicando la teoría del frame se ha evidenciado la manera en la que los medios de comunicación construyen e influyen de forma activa la realidad del conflicto mediante la selección de determinados enfoques. Esto demuestra como estos conflictos globales se configuran desde el discurso mediático, en este caso, refiriéndose al concepto de guerra como un fenómeno estratégico y militar, creando un contexto de tensión por una escalada inminente.
En la siguiente figura se muestra cómo tanto los medios nacionales como los internacionales priorizan los encuadres más duros del conflicto, dejando en segundo plano otras dimensiones de misma importancia como la moral o ética. Esto sugiere la existencia de una lógica informativa, compartida en todo el ámbito global, que expone los aspectos militares del enfrentamiento, con crisis o acciones militares entre los distintos actores estatales. Sin embargo, existen diferencias entre la narrativa nacional y la internacional, centrándose los medios nacionales en la atribución de responsabilidades, buscando culpables directos, y en el debate ético que las actuaciones causan en la sociedad. Los medios internacionales, sin embargo, hacen mayor hincapié en las consecuencias económicas de la guerra y al impacto que estas tienen en el orden y estabilidad global.
Algo que resalta en el análisis, como puede observarse en la siguiente figura, es la ausencia de presencia de los encuadres relacionados con el interés humano, la moralidad o la cooperación. Estos marcos aportarían una visión más completa y realista del conflicto, facilitando la empatía de la sociedad ante la realidad. Esta ausencia no solo dificulta el entendimiento completo del conflicto, sino que deshumaniza la narrativa reduciendo las consecuencias sociales o la moralidad de las acciones, siendo estas un elemento secundario en los discursos de los medios. Asimismo, la escasa presencia del encuadre de cooperación refleja una tendencia por partes de los medios de comunicación, a priorizar el conflicto frente a las posibles soluciones. El diálogo, la diplomacia y los intentos de llegar a una resolución pacífica se exponen de una forma considerablemente menor y escasa, reforzando una visión del escenario internacional como un espacio dominado por la confrontación permanente. Esta narrativa influye en la percepción social, consolidando una imagen sobre el entorno global en la que la guerra aparece como un fenómeno casi inevitable. Los medios no solo informan sobre la realidad, sino que tienen un gran poder de influencia en la percepción social de esta, pudiendo orientar la opinión pública hacia determinados aspectos o enfoques, creando la exaltación de los enfoques de guerra y culpabilidad un contexto internacional de tensión y amenaza entre las potencias.

En definitiva, este análisis expone que la cobertura mediática de los conflictos armados, y en particular del conflicto estudiado, priorizan la inmediatez informativa y el impacto económico global, haciendo del enfrentamiento un espectáculo informativo. Los medios de comunicación en la construcción de la realidad social y política, la manera en la cual se encuadran los conflictos no es neutral, sino que condiciona la forma en que la ciudadanía los interpreta, los valora y reacciona ante ellos pesar de la importancia de los enfoques exaltados por los medios para la comprensión del calibre de la crisis, su predominio frente a otros encuadres limita las perspectivas del conflicto y orientan la opinión pública, empobreciendo el debate, debiéndose incrementar el análisis de otros enfoques para contribuir al debate público y facilitar el entendimiento, de forma crítica, de los conflictos internacionales de la actualidad. Solo mediante una representación más plural, completa y equilibrada, será posible comprender los conflictos internacionales contemporáneos en su totalidad, con conocimiento del calibre de su complejidad, y contribuir a un debate público más informado y realista.