En nuestro análisis utilizamos datos de la World Values Survey (2017–2022) para comparar cómo distintas sociedades entienden la democracia y qué tan dispuestas están a participar en acciones políticas. El estudio se centró en seis países: Argentina, Marruecos, Francia, Irán, Turquía y Venezuela.
Para ello analizamos indicadores vinculados a participación en manifestaciones pacíficas, firma de peticiones, activismo social, igualdad de género, protección de derechos civiles y percepción de control sobre la propia vida. A partir de estos datos buscamos observar no solo qué valores democráticos comparten las sociedades, sino también cómo esos valores se traducen —o no— en participación política.
Uno de los resultados más claros es que en todos los países existe un fuerte apoyo a principios democráticos, especialmente a la protección de derechos y a la igualdad entre hombres y mujeres. Sin embargo, la participación efectiva en acciones colectivas varía mucho entre los casos.
En Francia, por ejemplo, las manifestaciones y las peticiones aparecen como herramientas políticas bastante normalizadas. En Argentina, Marruecos y Turquía, en cambio, la participación directa es menor, aunque una parte importante de la población afirma que podría movilizarse si las circunstancias lo requirieran.
Por otro lado, Irán y Venezuela presentan los niveles más altos de rechazo a participar en protestas o acciones visibles, algo que puede vincularse con contextos políticos más restrictivos y mayores costos percibidos de la movilización.
En conjunto, nuestro análisis muestra una tendencia interesante: los valores democráticos están bastante extendidos a nivel global, pero la posibilidad de convertir esos valores en acción depende mucho del contexto político, institucional y cultural de cada país. La brecha entre lo que la gente cree y lo que realmente puede hacer sigue siendo un factor clave para entender cómo surgen —o se limitan— los movimientos sociales.
